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Grounding

Grounding mental: usar categorías y conteo para frenar la rumiación

Dardo De la Torre, Psicólogo (M.P. 4984) · Lectura: 3 min

Hay momentos en los que no podés hacer grounding corporal ni el ejercicio de los 5 sentidos: estás en una reunión, manejando, en la fila del banco, y moverte o cerrar los ojos no es una opción. Ahí sirve una tercera entrada, puramente mental: ocupar la cabeza con una tarea verbal simple, para que no le quede lugar a la rumiación.

Por qué funciona

La atención y la memoria de trabajo tienen una capacidad limitada: no podés sostener dos procesos que la demandan por completo al mismo tiempo. Rumiar —repasar la misma preocupación en bucle— usa ese mismo canal verbal. Si lo ocupás con una tarea concreta, como nombrar elementos de una categoría o contar hacia atrás, le queda menos espacio a la cadena de pensamiento ansioso. Es la misma lógica que usan algunas técnicas de doble tarea en terapia: si la cabeza tiene que resolver algo concreto ahora, no puede al mismo tiempo sostener una preocupación abstracta con la misma intensidad. No es magia ni distracción en el sentido de "evitar el problema": es una competencia real por los mismos recursos cognitivos, y por eso corta la rumiación mientras durás haciéndolo.

El ejercicio

Elegí uno, según lo que tengas a mano:

  1. Categorías sin repetir.

    Elegí una categoría concreta (países, frutas, nombres con la letra M) y nombrá uno por uno, en silencio o en voz baja, hasta que te cueste encontrar el siguiente.

  2. Conteo hacia atrás, de a tres.

    Elegí un número al azar, por ejemplo 93, y restá de tres en tres: 90, 87, 84... El salto irregular obliga a prestar atención real, no es un conteo automático.

  3. El abecedario con una categoría.

    Recorré el abecedario y buscá, para cada letra, una palabra de una categoría elegida: animal con A, con B, con C. No hace falta llegar hasta la Z.

No se trata de hacerlo bien ni de terminar la lista. El objetivo es mantener el canal verbal ocupado el tiempo suficiente para que la activación baje un poco.

Cuándo conviene usarlo

Es la opción más discreta de las tres formas de grounding: no requiere moverte, tocar nada ni cerrar los ojos, así que funciona en contextos donde el grounding corporal o el de los 5 sentidos no son prácticos. También sirve como primer paso antes de pasar a una técnica más completa, cuando lo urgente es frenar el bucle verbal antes de poder pensar en otra cosa. Conviene probarlo primero en momentos de calma, para llegar con la mecánica aprendida cuando de verdad la necesites, en lugar de inventar la categoría en medio del pico.

No vas a dejar de pensar. Vas a ocupar el pensamiento con algo que no te hace daño.

¿La rumiación se te activa justo cuando no podés hacer nada para frenarla?

En terapia armamos un repertorio de herramientas de regulación que se adaptan al contexto real en el que aparece la ansiedad, no solo al ideal.